Ocurrió en los entrenamientos libres del Gran Premio de China de 2010. En el punto de máxima velocidad, justo antes de la horquilla, Buemi perdia las dos ruedas a la vez, justo en la frenada.
Parecía una secuencia de ciencia-ficción, pero era real. Justo en el momento de la frenada las dos ruedas salían despedidas, dejando al coche del suizo sin el tren delantero y sin control; para colmo ocurría en el punto de máxima velocidad de todo el Circuito Internecional de Shanghai.
El percance fue impactante, pero más lo fue que no tuviera consecuencias, únicamente produjo un gran enfado del piloto suizo con su equipo, totalmente justificado.
No es nada habitual que en la competición automovilística mas segura se produzca un fallo mecánico de esta magnitud en un instante tan importante.
Afortunadamente, como ya hemos comentado, no tuvo consecuencias a parte de los daños materiales y el enfado del piloto, cosa que parece increíble visto el incidente, sin duda, una imagen difícil de olvidar.
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